El origen de la tradición de Nochevieja

Para conocer el origen de la celebración de Nochevieja debemos remontarnos a los inicios del Imperio Romano. Para ellos, el mes de enero estaba dedicado al dios Janus, dios que mira delante y detrás, es decir, al año que se va y al principio del que viene. Por esta razón se le representaba con dos rostros, uno viejo y con barba, y otro joven, como el nuevo año que comienza.

Los romanos comían con sus familiares y amigos, y se intercambiaban higos y dátiles con miel, con la intención de empezar el año de la manera más dulce posible.

Las “doce uvas de la suerte” tienen un origen más reciente. Fue en la Nochevieja de 1909 cuando en España comenzaron a tomarse de manera masiva, debido a un excedente de cosecha de uva en Alicante. Aunque la costumbre de comerlas y brindar con champagne por el año nuevo ya se tenía desde el siglo XIX, pero sólo disfrutaba de ella la clase burguesa.

En España, cada uva representa un mes del año nuevo que comienza, y deben comerse con cada una de las campanadas del reloj. En otros países se comen otros alimentos típicos para saludar al nuevo año. En Italia y otros países sudamericanos es costumbre comer un plato de lentejas estofadas, para atraer la fortuna y la prosperidad. En cambio, en Grecia elaboran un pastel típico llamado Vassilopitta, el cual contiene una moneda de plata u oro, y quién la encuentre será la persona más afortunada en el nuevo año que llega.

Aunque ya antes había alguna tradición con uvas en Nochevieja. Algunas teorías recogen testimonios de cenas de Nochevieja con la fruta a finales del siglo XIX. A veces eran 3 uvas y otras 12. Al principio, se decía que lo traían aristócratas que brindaban con champagne y habían, en teoría, importado la novedad desde Francia o Alemania. De aquella celebración elitista hay quien dice que algunos madrileños de clases menos acomodadas trasladaron su imitación a la Puerta del Sol, donde ya en 1906 se conocen reuniones de comedores de uvas en el kilómetro 0 de España. Los tinerfeños ya se habían adelantado en 1903, según las crónicas de los diarios locales.

Con todo, el nuevo hábito se extendió con rapidez por toda España a principios del siglo XX. Y de allí a todos los lugares a los que han emigrado desde la península ibérica. No es difícil encontrar a gente comiendo uvas con el nuevo año desde Argentina a Puerto Rico. En algunas zonas de Latinoamérica y Portugal se opta por otras uvas: las pasas.

La superstición refleja diversos beneficios: abundancia, salud, felicidad, buen augurio… ¿Funciona comer 12 uvas al son de las campanas? Tanto como comer lentejas, vestirse de rojo o meterse dinero en los zapatos.

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